En un giro inesperado de los acontecimientos, Donald Trump ha decidido extender el alto el fuego temporal que se había establecido con Irán a principios de abril. ¿La razón? Aparentemente, todo gira en torno a una propuesta que aún no ha llegado y unas negociaciones que están lejos de concluir. En sus redes sociales, Trump expresó: «He ordenado a nuestras Fuerzas Armadas mantener el bloqueo y estar listas para actuar, pero prorrogaremos este alto el fuego hasta que Irán presente su propuesta, sin importar cómo termine esto».
¿Por qué ahora?
Esta decisión parece haber sido influenciada por Pakistán, especialmente por su jefe del Ejército, Asim Munir, y su primer ministro, Shehbaz Sharif. Como bien dijo Trump: «Se nos pidió que detuviéramos cualquier ataque contra Irán hasta que sus líderes logren una propuesta unificada». Y es que la situación dentro del Gobierno iraní está más dividida que nunca, algo que no sorprende a nadie en este juego geopolítico tan complejo.
A medida que se acerca la fecha límite para la tregua —se esperaba finalizar a las 4:50 horas del 22 de abril— las autoridades paquistaníes instan a Teherán a asistir a las conversaciones programadas en Islamabad. Se había planeado que JD Vance, vicepresidente estadounidense, partiera hacia allí hoy mismo; sin embargo, informes recientes sugieren un retraso en su viaje debido a reuniones importantes en la Casa Blanca.
No solo Vance estará presente; también se espera la participación del secretario de Estado Marco Rubio y otros funcionarios clave. Mientras tanto, el proceso liderado por Pakistán para mitigar este conflicto en Oriente Próximo parece estar al borde del colapso ante las crecientes tensiones en el estrecho de Ormuz.

