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Un cura desata la polémica en misa tras denunciar agresiones de su propia hermandad

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En un giro inesperado durante la misa del Domingo de Resurrección en Aznalcázar, Sevilla, el párroco Rubén Blasco decidió alzar la voz y compartir con sus feligreses una situación que le ha dejado más que frustrado. En medio de un ambiente festivo por el besamanos de la Virgen de la Encarnación, el cura no se contuvo y arremetió contra los miembros de la Hermandad.

Todo empezó cuando Rubén lanzó acusaciones directas a sus hermanos. Con una mezcla de indignación y fervor, les reprochó no haberle entregado su medalla como director espiritual. “¿Por qué no llevo la medalla? Porque no me la habéis dado”, afirmó ante una congregación atónita. Pero eso no fue todo; también defendió su elección de vestimenta para el Viernes Santo: “La sotana es mi traje de gala, me lo pongo porque quiero”, sentenció, dejando claro que seguiría su propio camino, sin importar lo que digan las normas canónicas.

El clímax del conflicto

A medida que sus palabras resonaban en las paredes del templo, los ánimos comenzaron a caldearse. Algunos feligreses optaron por marcharse, pero él instó: “¡Sí, sí, iros los que no queráis escuchar verdades!”. Sin dar marcha atrás, continuó señalando a la junta de gobierno como responsable de varios problemas: “Si la incompetencia quiere calentar pues así estamos”, criticó. Su tono se tornó aún más personal cuando desnudó sus propias penas: “A mí se me ha rayado el coche y se me ha roto el retrovisor”.

Entre murmullos y protestas del público —“Qué vergüenza” resonaba entre algunos— él persistía en su discurso incendiario. La tensión escalaba mientras otros miembros intentaban restaurar algo de calma para concluir con dignidad la ceremonia.

Al salir del templo, las cosas no mejoraron. Un nuevo enfrentamiento estalló entre el sacerdote y varios hermanos justo después del servicio. Testigos relatan cómo un comentario sobre una supuesta infidelidad lanzó las discusiones a un nivel superior lleno de insultos e improperios. ¿Quién diría que una misa terminaría así? Mientras unos trataban de mantener el orden en medio del caos emocional que había estallado dentro y fuera del templo.

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