En Ipurua, el Huesca dejó entrever que aún tiene vida, pero esa chispa se apaga con cada partido. A pesar de mostrar un juego más prometedor en las últimas tres jornadas, los resultados no acompañan y solo han conseguido sumar un escaso punto. Lo que parece ser un atisbo de esperanza se transforma rápidamente en frustración, ya que los errores infantiles siguen siendo su peor enemigo, ahogándolos en la zona de descenso.
Una defensa que deja mucho que desear
La última jornada fue un claro ejemplo de ello. El primer gol del Eibar llegó tras un desajuste defensivo clamoroso. Aunque lograron empatar y parecían estar a un paso de dar la vuelta al marcador, una falta garrafal de Julio Alonso, que resultó en una tarjeta roja, selló su destino. Ese fallo fue crucial; otra derrota más para el equipo azulgrana.
Parece evidente que el Huesca tiene capacidad para competir y ganar, pero si no cortan de raíz esos fallos constantes, salir de esta crisis parece una utopía. Actualmente están empatados con el Cádiz como el equipo con la racha más negativa: solo han cosechado tres puntos de los últimos 30 posibles.
Y por si fuera poco, José Luis Oltra continúa sin saborear la victoria desde que asumió las riendas del equipo. En seis partidos ha logrado apenas dos puntos y todavía no ha mantenido su portería a cero. La presión aumenta porque el domingo tendrán lo que podría ser su última oportunidad en el derbi aragonés.
Oltra asegura: ‘Cada vez estamos mejor, pero hay que ganar ya’, pero la realidad es clara: si no encuentran la forma de cambiar esta tendencia rápidamente, puede que sea demasiado tarde.

