Este sábado, las plazas Progrés y París, junto a la calle Nuredduna, vibraron con la energía de un animado aperitivo literario que nos prepara para el gran día de Sant Jordi. Una docena de libreros se unieron a esta primera edición previa al 23 de abril, donde los aromas de las rosas y el murmullo de los pequeños en plena hora del cuentacuentos llenaban el ambiente. Laia Alegret, responsable de Drac Màgic y miembro del Gremi de Llibreters, lo decía claro: «El cuentacuentos atrae a muchos niños».
Un festín literario para todos
A medida que avanzaba la jornada, en la plaza París, los niños escuchaban atentos las historias que Margalida Amengual les narraba. ¿Quién podría resistirse a preguntarse por qué se dice que el lobo es malo? Las plazas también se llenaron con cuentos sorprendentes como Contes per sorpresa y El cavalleret de Sant Jordi. Mientras tanto, Tom y Rosa, unos cabezudos encantadores, hacían reír a carcajadas a los más pequeños al ritmo contagioso de la charanga Final Feliz.
Los padres no perdieron tiempo; entre risas e historias emocionantes, muchos decidieron llevarse un libro o dos. Y cómo no, también cayeron peluches del famoso dragón Sant Jordiet que vendía Joana en su floristería Tallo. Ella comentaba con entusiasmo: «¡Han sido todo un éxito!» Se notaba en el ambiente que la tradición sigue viva; aunque algunos ya habían adornado sus casas con flores rojas típicas del día grande, otros preferían esperar hasta el jueves para sorprender con esos regalos tan especiales.
Aunque muchos paseantes desconocían que esta fiesta literaria ya había comenzado, aprovecharon cada momento para adquirir algún ejemplar nuevo para sus estanterías. Así va tomando forma nuestra celebración del amor por los libros y las rosas.

