La madrugada de este sábado, un joven de 29 años se convirtió en el protagonista de una historia que podría haber tenido un desenlace trágico. En las cercanías de la antigua cárcel de Palma, perdió el control de su coche y se estrelló contra cuatro bolardos. Afortunadamente, él salió ileso, pero su imprudencia dejó una huella en el mobiliario urbano que no pasará desapercibida.
Las horas previas al accidente
Era alrededor de la 1:20 de la mañana, cuando este joven decidía circular por la calle Alfons el Magnànim. La Policía Local llegó rápidamente al lugar tras recibir el aviso del impacto. Al someter al conductor a la prueba de alcoholemia, los agentes descubrieron que tenía un nivel de 0,59 mg/l, más del doble permitido. Además, ¡sorpresa! Tenía el carnet caducado. Todo un cóctel explosivo.
Parece ser que su falta de atención mientras conducía fue lo que le llevó a esta situación tan complicada. Como bien dicen por ahí, hay quienes parecen pensar que las normas están hechas para ser ignoradas. Este chico ha sido denunciado administrativamente por ambas infracciones y es triste pensar que esto es solo un ejemplo más del monocultivo turístico en nuestra isla donde la diversión parece estar por encima del sentido común.

