En un rincón de Madrid, Lucía Solla Sobral nos cuenta su historia con la sinceridad de quien ha encontrado su voz. Esta autora gallega, que ha arrasado en las librerías españolas con su primera novela ‘Comerás flores’, está disfrutando del viaje que supone ver cómo su obra ha tocado a más de 100.000 lectores. Y todo esto después de haber tenido un sueño simple pero poderoso: publicar un libro y conocer Argentina.
Desde que su novela llegó a las estanterías el pasado septiembre, Lucía se ha convertido en un fenómeno literario. Su prosa vibrante y poética transforma la cotidianidad en belleza, llevando al lector a reflexionar sobre temas difíciles como el maltrato psicológico. En ‘Comerás flores’, seguimos la vida de Marina, una joven atrapada entre el duelo por la muerte de su padre y una relación tóxica con Jaime, un hombre que parece tenerlo todo pero esconde cicatrices invisibles.
Una invitación al mundo literario
Con cada firma en ferias como Sant Jordi, Lucía se siente como “una invitada muy bien recibida” en este universo literario al que ha accedido casi sin pretenderlo. Sin embargo, detrás del éxito hay un deseo genuino: “A mí lo que me gusta es escribir, no ser escritora”. La humildad y la conexión con sus raíces son evidentes cuando habla de sus inicios y cómo jamás imaginó alcanzar este nivel de reconocimiento.
A pesar del pavor inicial ante el fenómeno desatado por su obra, Lucía se mantiene centrada. Ha pedido una excedencia para dedicar tiempo a lo que realmente ama: escribir. Para ella, cada palabra cuenta; cada página es un paso más hacia ese lugar donde las emociones pueden volar libres.
Pese a recibir premios como el Cálamo o El Ojo Crítico, reconoce las luchas internas y momentos de duda que acompaña el éxito repentino. Habla abiertamente sobre el síndrome de la impostora y cómo siente que debe seguir demostrando su valía en este mundo competitivo.
A través de sus palabras entendemos que cada historia tiene múltiples capas; lo personal se entrelaza con lo social. Al final del día, lo único que desea es seguir escribiendo desde el corazón y hacer eco del dolor ajeno transformándolo en poesía.

