La tarde del jueves comenzó como cualquier otra para una familia que decidió disfrutar de un paseo en quad, pero pronto se transformó en una experiencia aterradora. Mientras recorrían el camino entre S’Arracó y Sant Elm, a la altura del Camí de Ca’n Bolei, una madre y su hijo de siete años se encontraron con una piedra traicionera que cambió el rumbo de su día.
A medida que avanzaban en su aventura, la conductora no pudo evitar rozar esa roca inesperada. En un abrir y cerrar de ojos, el quad perdió el control y empezó a caer hacia el Torrent d’en Berriol. Sin embargo, como si la naturaleza hubiese decidido intervenir, un manto de vegetación frondosa frenó la caída. El vehículo quedó atrapado entre los arbustos, volcado pero milagrosamente intacto.
La rápida respuesta que salvó el día
Los servicios de emergencia no tardaron en llegar al lugar. La Policía Local d’Andratx actuó con rapidez, atendiendo primero a los ocupantes del quad. Aunque se pidió una ambulancia tras ver al pequeño en estado de shock, pronto la situación cambió; el niño recuperó su ánimo y las lesiones no fueron más que rasguños emocionales.
Durante casi una hora, los agentes llevaron a cabo las gestiones necesarias mientras la familia recordaba lo sucedido con incredulidad. Habían alquilado esos quads para alcanzar la playa de Sant Elm y disfrutarse un día soleado. Finalmente, fue necesaria una grúa para retirar el vehículo atrapado al amanecer del viernes.
Sin duda, esta historia es un recordatorio sobre lo impredecible que puede ser aventurarse por caminos desconocidos; afortunadamente, esta vez todo quedó en un gran susto y nada más.

