La vida a veces nos sorprende de formas inesperadas, como ocurrió en un colegio de Son Espanyolet, en Palma. Allí, un niño de apenas dos años y medio comenzó a convulsionar por culpa de una fiebre alta y, lamentablemente, perdió la conciencia. Pero lo bueno es que todo terminó bien gracias a la rápida acción de los servicios de emergencia y al increíble trabajo del personal educativo.
Fue alrededor de las 13:15 horas del jueves cuando se recibió una llamada desde un centro que ofrece servicio de ‘escoleta’ en la Avinguda Picasso. La situación era grave; un pequeño estaba atravesando un episodio crítico. Sin perder tiempo, se activaron todos los protocolos necesarios para atender al niño.
Una reacción coordinada
Justo en ese momento, una patrulla de la Policía Local, que pasaba cerca, recibió la alerta y acudió rápidamente al lugar. Al llegar, encontraron al niño inconsciente pero bajo el cuidado atento de sus cuidadoras. Ellas estaban preparadas con conocimientos básicos de primeros auxilios y habían puesto al pequeño en una posición segura mientras esperaban ayuda. Los policías no dudaron ni un segundo e iniciaron la atención.
Poco después llegó una ambulancia del 061, donde los sanitarios trabajaron para estabilizar al niño y devolverle la conciencia antes de trasladarlo al Hospital de Son Espases. Afortunadamente, llegó estable y sin mayores complicaciones. A las 14:23 horas, la intervención fue considerada finalizada.
Un final feliz, que fue celebrado por la Policía Local en sus redes sociales con palabras sinceras: «Cuando trabajamos juntos, la respuesta es más eficaz». Reconocieron así el gran trabajo realizado tanto por las cuidadoras como por sus compañeros del 061. En momentos como estos es cuando realmente podemos ver cómo el esfuerzo colectivo marca la diferencia.

