En Son Güells, la situación se ha vuelto insostenible. Melissa Rodríguez, presidenta de la Asociación de Vecinos de esta barriada, no puede ocultar su preocupación y frustración. Robos, agresiones y miedo se han convertido en el pan nuestro de cada día para sus vecinos. Cada vez que bajan a tirar la basura o aparcan su coche, sienten el escalofrío del peligro acechante.
La lista de problemas es larga: carreras ilegales, botellones descontrolados, tráfico incesante y un ambiente que ahoga. La reciente agresión a un vecino ha sido el colmo; el miedo ha tomado las calles y ya no se trata solo de unas cuantas quejas sin respuesta. La falta de acción por parte de la Policía Local ha dejado a muchos preguntándose: ¿a quién recurrimos?
El clamor vecinal por un cambio
Melissa nos relata cómo los jóvenes son intimidados a diario por drogodependientes que rondan las cercanías de los colegios e institutos. “Ahora tenemos miedo a salir”, confiesa. Las palabras son crudas y reflejan una realidad palpable: los vecinos ya no saben qué esperar al cruzar su puerta.
“Estamos en la periferia y parece que no existimos”, dice con una impotencia evidente. Ellos también pagan impuestos como cualquier otro ciudadano del centro de Palma, pero se sienten olvidados por las autoridades. Y no es solo eso; también luchan contra el uso ilegal del agua pública y la proliferación de caravanistas problemáticos que han hecho aún más difícil vivir aquí.
A pesar de todo esto, la comunidad no se rinde. Hay conversaciones sobre formar patrullas ciudadanas ante la inacción policial: “Si no viene la policía, tendremos que actuar nosotros”. Es una medida desesperada pero necesaria en un barrio donde el sentido de seguridad ha desaparecido.
Las infraestructuras tampoco ayudan; aceras rotas y mal estado general son un reflejo del abandono que sufren. La falta de transporte público adecuado agrava aún más su situación; ¿cómo enviar a nuestros hijos al colegio si tienen que pasar junto a un puticlub? Esta es una realidad con la que lidian diariamente.
No hay duda: los vecinos de Son Güells están cansados. Quieren ser escuchados y respetados como lo merecen; exigen cambios reales porque sienten que sus derechos están siendo pisoteados. La inseguridad sigue creciendo mientras ellos luchan por recuperar lo que alguna vez fue su hogar tranquilo.

