Cristina Llobera llegó a su clínica estética en Bons Aires con la ilusión de empezar un día más. Sin embargo, lo que encontró fue un panorama desolador: varios contenedores calcinados y su local lleno de humo y daños. El incendio, que se desató a primera hora del jueves, no solo arrasó los contenedores; también afectó a dos coches y parte del tendido eléctrico. La Policía Nacional ya está investigando lo ocurrido.
Al bajarse del coche, los vecinos la alertaron sobre el desastre: «Me quedé en shock, no sabía qué había pasado». Cuando abrió la puerta de su establecimiento, una nube densa de humo salió disparada. «No sabía la gravedad de lo que había pasado. Tuvimos que llamar a los bomberos otra vez; por suerte, el fuego no se extendió al interior», relataba Cristina mientras recordaba el momento.
Los duros efectos del fuego y el desafío de recuperar su negocio
El olor a humo aún persiste en cada rincón del local dos días después del incidente. Ahora, además de tener que lidiar con las aseguradoras y poner una denuncia, Cristina sabe que va a costarle caro volver a abrir las puertas de su negocio. «He hablado con varias empresas para limpiar y eliminar ese olor horrible. También tengo que pintarlo todo», explica con preocupación.
La incertidumbre le pesa: «Espero poder reabrir el lunes, pero hay tantas cosas por hacer…» Y es que ser autónomo implica estar expuesto ante cualquier imprevisto: «Si no trabajas, no cobras», reflexiona Cristina sobre la dura realidad de muchos emprendedores como ella.
Aunque tiene claro que este incendio fue provocado y propone soluciones como instalar más cámaras o contenedores subterráneos, Cristina también siente frustración ante quienes cometen actos así: «Hay gente muy mal psicológicamente; si tú haces esto es porque tienes problemas». Su mensaje para el autor: «Que eche la vista atrás y piense si realmente consigue algo positivo haciendo esto».

