En el bullicioso Mercat de Pere Garau, un rincón que debería ser sinónimo de convivencia, Miquel Gili, un comerciante querido por todos, se ha convertido en el protagonista de una historia desgarradora. El pasado viernes, frente a la jueza, Miquel relató cómo fue víctima de una agresión homófoba que lo ha dejado marcado no solo físicamente, sino también emocionalmente.
Todo ocurrió el 2 de abril a primera hora de la mañana. Miquel estaba en su puesto vendiendo sus productos cuando decidió acercarse a un amigo para pedirle unos rabanitos. Pero al entrar en su parada, la atmósfera cambió drásticamente. La mujer denunciada lo recibió con insultos: «¿Qué hace este maricón entrando por aquí?», palabras que resonaron como un eco de intolerancia.
Un ataque inesperado
Miquel, tratando de mantener la calma y defender su dignidad, le respondió que la plaza no le pertenecía. Sin embargo, eso solo avivó más el fuego; los insultos continuaron y pronto se convirtió en blanco físico. El hermano de esta mujer le propinó un golpe por detrás y luego vino el puñetazo del sobrino. Con cada patada que recibió mientras intentaba protegerse con los manojos de rabanitos en mano, el miedo empezó a apoderarse de él.
No contento con eso, uno de los agresores se alejó diciéndole: «Ya te pillaré, ya lo arreglaremos tú y yo en una esquina». Una amenaza que dejó claro que esto no iba a acabar ahí. Tras el altercado y con lesiones visibles —un esguince en la muñeca y una herida en la oreja— Miquel tuvo que buscar ayuda médica.
Aún hoy vive asustado; su abogado Joan Arbós explica cómo las secuelas emocionales son tan devastadoras como las físicas. La familia del agresor y Miquel tienen un histórico conflicto alimentado por viejas rencillas laborales. Es lamentable ver cómo esa enemistad ha derivado en violencia abierta.
Miquel recordó momentos previos donde también había sido humillado públicamente; incluso hubo quienes bromeaban sobre contagios cuando él atendía a sus clientes. Este tipo de comentarios han hecho mella en él y nos dejan reflexionando sobre la homofobia, un problema social más que político que sigue vigente entre nosotros.

