Todo comenzó un día cualquiera en el barrio de Cas Capiscol, donde una mujer, desesperada y sin pensarlo dos veces, decidió poner en peligro su futuro por diez euros. Este martes, un juzgado de lo Penal de Palma dictó sentencia: un año, nueve meses y un día tras las rejas. ¿Y todo por qué? Por agredir a su propio padre para robarle esa ridícula cantidad de dinero.
La historia se remonta al 17 de enero. A pesar de tener una orden de alejamiento que le prohibía acercarse a menos de 250 metros de él, esta mujer española de 45 años se presentó en su hogar con la única intención de conseguir ese efectivo. El padre, que ya le había dado 25 euros esa mañana, no estaba dispuesto a ceder ante sus exigencias. Y aquí es donde la cosa se torna oscura.
Un enfrentamiento desgarrador
En lugar de aceptar el ‘no’ como respuesta, la mujer entró en cólera. Comenzó a revolver entre la ropa del hombre en busca de su cartera y no se detuvo ahí; lo empujó hasta hacerlo caer al suelo y derribó incluso una estufa de butano para intimidarlo aún más. La situación era insostenible y escalofriante.
A pesar del miedo palpable en el ambiente, logró salir con esos diez euros que tanto ansiaba. Pero esa victoria momentánea le costaría caro: horas después fue detenida por la Policía Nacional y enviada directamente a prisión.
La magistrada, tras escuchar los términos del acuerdo entre la defensa y la Fiscalía, no dudó en dictar sentencia inmediatamente. Una historia triste que pone sobre la mesa problemas familiares complejos y decisiones erráticas que terminan siempre mal.

