Todo comenzó en un autobús que iba rumbo a la Platja de Palma. Un joven argelino, que no debe tener más de 20 años, decidió que ese día sería el momento perfecto para robar. Se cruzó con un matrimonio alemán, y como si fuera parte de una película, se montó con ellos sin levantar sospechas. Pero lo que parecía ser un viaje tranquilo terminó convirtiéndose en una pesadilla.
Un asalto brutal
El 17 de marzo fue el día fatídico. El hombre septuagenario y su esposa disfrutaban de unas vacaciones merecidas cuando, al bajarse del autobús, el ladrón les siguió. Sin previo aviso, le agarró del brazo a su víctima y comenzó un forcejeo desesperado por arrebatarle un reloj Tag Heuer valorado en unos 5.000 euros. Fue un momento aterrador; la fuerza con la que lo empujó dejó al hombre herido y tambaleándose.
La mujer se dio cuenta inmediatamente de lo que estaba sucediendo. Su corazón debió latir a mil por hora mientras veía cómo aquel joven huía corriendo tras conseguir su objetivo. Acto seguido, fueron directos al hotel donde estaban alojados para informar a la Policía Nacional.
No tardaron en llegar los agentes, quienes rápidamente pusieron manos a la obra. La pareja no solo había sufrido el robo; también hubo lesiones que requerían atención médica urgente. Mientras los policías recogían testimonios e investigaban cada detalle, descubrieron que el ladrón había utilizado una tarjeta ciudadana ajena para abordar el autobús.
Afortunadamente, después de varias gestiones y siguiendo las pistas adecuadas, lograron identificarlo y detuvieron al joven el pasado martes. Ahora enfrenta graves cargos por robo con violencia. Una experiencia amarga para unos turistas que solo buscaban disfrutar del sol español.

