Era una noche cualquiera en Palma, cuando un conductor español de 66 años decidió que las reglas no iban con él. Todo comenzó alrededor de las 3:00 horas del pasado 28 de marzo, cuando una patrulla de la Unidad Nocturna (UNOC) vio un coche circulando en dirección contraria por la plaza Francesc Garcia i Orell. Algo no cuadraba y pronto se dieron cuenta de que el conductor mostraba claros síntomas de embriaguez.
Los agentes le pidieron que se sometiera a las pruebas de alcoholemia, pero el hombre, lejos de aceptar su situación, optó por convertirse en un verdadero desafío. Con una actitud hostil, empezó a insultar y amenazar a los policías mientras intentaba realizar soplidos fallidos para evitar el test. ¿En serio? ¿Tanta terquedad?
Una confrontación inesperada
Las cosas no tardaron en escalar. El hombre agredió físicamente a varios agentes, propinándoles golpes y empujones. Pero claro, al final todo tiene un precio y los policías lograron detenerlo antes de que la situación fuera aún más caótica.
Después del altercado, fue trasladado a comisaría donde le comprobaron los datos personales. Aunque quedó en libertad, tiene la obligación de presentarse ante la autoridad judicial cuando sea requerido. En fin, una historia más sobre cómo algunas decisiones pueden llevarnos a situaciones inesperadas y peligrosas.

