La historia comenzó un día cualquiera en Palma, cuando tres jóvenes argelinos desembarcaron en la ciudad tras un viaje en barco desde Valencia. Sin embargo, lo que parecía ser el inicio de unas vacaciones se tornó rápidamente en una jornada de delincuencia. A pocas horas de llegar, estos chicos decidieron hacer de las suyas y protagonizaron varios robos en el bullicioso centro, concretamente en Jaime III.
Todo empezó el pasado 30 de marzo por la mañana. Testigos oculares no tardaron en alertar a la Policía Nacional sobre movimientos sospechosos y robos a plena luz del día. Al llegar al lugar, las patrullas se encontraron con una escena caótica: una pelea entre los tres jóvenes y dos trabajadores de un camión, quienes defendían sus pertenencias ante los intentos de hurto.
Una serie de robos que no cesaban
Los agentes intervinieron justo a tiempo para frustrar más intentos delictivos. Se supo que los ladrones habían tratado de quitarle un móvil a uno de los ocupantes del camión mientras este estaba ocupado con su mudanza. Pero eso no fue todo; además portaban prendas robadas de tiendas cercanas, como un lujoso abrigo de bisón y estaban escondiendo teléfonos móviles entre los coches aparcados.
Y aquí viene lo más impactante: otra mujer se acercó a la policía para contar que uno de ellos le había sustraído su móvil poco antes. Para rematar, también se habían llevado una riñonera perteneciente a un operario municipal. Cuando los agentes revisaron sus pertenencias, encontraron carteras llenas con tarjetas ajenas y algo de dinero en efectivo. Fue así como estos tres jóvenes fueron detenidos como presuntos autores de delitos graves como el robo con violencia y el hurto.
Parece increíble pensar que alguien pueda llegar a una nueva ciudad con ganas de disfrutar y acabar metiéndose en líos tan pronto. La historia nos recuerda que no todos llegan con buenas intenciones.

