En un giro inesperado de los acontecimientos, la Policía Nacional ha detenido a un hombre de 34 años, británico de origen, en el aeropuerto de Palma. Este individuo estaba reclamado por la justicia belga por supuestamente haber estafado 785.896 euros a través de engañosas inversiones. El pasado 13 de marzo, el Tribunal de Primera Instancia de Amberes emitió una Orden Europea de Detención y Entrega que finalmente se ejecutó el jueves.
Un fraude que dejó huella
Los agentes no perdieron tiempo y le confiscaron su teléfono móvil en busca de pruebas que lo vincularan con este entramado delictivo. Al parecer, está acusado no solo por estafa, sino también por falsificación y blanqueo de capitales. Ayer, acompañado por su abogado Tomeu Salas, fue llevado a los juzgados de Vía Alemania para declarar ante un juez que lo escuchó atentamente a través de una videoconferencia.
A pesar del grave contexto, el magistrado decidió ponerlo en libertad tras escuchar su testimonio. Pero la trama es más compleja: se investiga un fraude internacional relacionado con inversiones tipo Ponzi que habría causado pérdidas cercanas a 3,05 millones de euros. Las víctimas fueron atraídas por proyectos ficticios sobre pellets de biomasa y chapas de madera ubicados en Finlandia y Canadá.
El modus operandi era claro; vendían parcelas donde supuestamente se iban a plantar estos cultivos prometiendo rentabilidades desorbitadas del 25%, además de obligarles a pagar seguros y mantenimientos que nunca existieron. Todo apunta a que algunos pagos iniciales eran simplemente un cebo para atraer nuevas víctimas al embrollo financiero. Y así, el detenido logró transferir casi 786.000 euros a una cuenta en Bélgica bajo su nombre. Sin duda, una historia inquietante que pone en evidencia las artimañas del mundo financiero moderno.

