En una oscura madrugada ibicenca, mientras muchos disfrutaban de la vida nocturna, un suceso escalofriante tuvo lugar en Sant Antoni de Portmany. Dos hombres, de 26 y 48 años, han sido detenidos por la Guardia Civil tras un intento de asesinato que dejó helados a los vecinos. El agresor, un joven sin piedad, apuñaló a su víctima, un hombre de 41 años, nada menos que once veces mientras dormía plácidamente en su casa.
Aquella noche fatídica del viernes pasado se vivió un caos total. A las 4:00 horas, el atacante irrumpió en una vivienda donde residían cuatro personas. Con un cuchillo afilado como arma, no dudó en asestar esos crueles golpes antes de salir corriendo como si nada hubiera pasado. La Guardia Civil y la Policía Local llegaron al lugar rápidamente; era evidente que algo grave había sucedido.
La caza del culpable
Los agentes encontraron a la víctima herida y pronto fue trasladada a un centro médico para evaluar el alcance de sus lesiones. Pero eso no fue todo; los policías locales también dieron con otro hombre sospechoso cerca del lugar del crimen. Este individuo tenía un cuchillo escondido en su bolsillo y mostró comportamientos inquietantes durante el interrogatorio.
A medida que avanzaban las investigaciones dirigidas por el Equipo de Policía Judicial de Ibiza, se descubrió que el segundo arrestado no era otro que el compañero de piso del agredido. Este personaje había dejado entrar al asesino con cuchillo en mano y no hizo nada para impedirlo. Para colmo, incluso le había comentado a la víctima que podía conseguir alguien para acabar con él… ¡por solo 2.000 euros!
Cuando finalmente interrogaron al agresor, este confirmó lo que todos temían: sí había recibido esa cantidad por llevar a cabo tan horrendo acto. Así las cosas, ambos hombres fueron detenidos; uno como autor material del intento de asesinato y el otro como inductor. Sin duda, una trama macabra digna de una novela negra.

