Era un día cualquiera de enero de 2025, y el teléfono sonó. Al otro lado, una voz masculina rompió el silencio con un «hija de puta» que dejó a la mujer helada. Este insólito momento se traduce en un caso judicial en Palma, donde un hombre se enfrenta a una pena de un año de prisión por quebrantar una orden de alejamiento.
Un pasado oscuro que persiste
El acusado, un español de 37 años, había sido condenado en junio de 2024 por maltrato psicológico a su expareja. Desde entonces, tenía prohibido acercarse a menos de 500 metros y comunicarse con ella durante tres años. Pero el pasado 29 de enero todo cambió cuando la víctima recibió esa llamada extraña.
La mujer no dudó ni un segundo: supo que era él. Y tras esa conversación tan escalofriante, decidió denunciarlo. La investigación reveló que la llamada provenía directamente del centro penitenciario donde su antiguo novio cumplía condena. Así fue como este hombre acabó imputado por quebrantamiento de condena.
A pesar del intento fallido del abogado para llegar a un acuerdo con la acusación pública, ahora se prepara para enfrentarse al juicio que tendrá lugar próximamente en Vía Alemania. Tendrá que declarar por videoconferencia desde la cárcel, dejando claro que no hay forma de escapar del pasado.

