El pasado martes 17 de marzo, la tranquilidad de la Plaza Raimundo Clar se vio interrumpida por una intervención policial que no dejó a nadie indiferente. Dos hombres, de 29 y 30 años, decidieron disfrutar de unas copas y drogas en este espacio público, ignorando las quejas de los vecinos que llevaban tiempo alertando sobre conductas incívicas. Así que, cuando el reloj marcaba las 20:00 horas, los agentes del Grupo de Actuación Preventiva (GAP) llegaron al lugar para poner fin a la fiesta.
Un hallazgo inquietante
Al llegar, los policías encontraron a estos jóvenes haciendo un uso irresponsable del espacio: bebiendo y consumiendo sustancias estupefacientes en los bancos. Pero eso no fue todo; durante el registro preventivo uno de ellos mostró tener algo más peligroso en su poder: un estilete, esa arma blanca oculta en su bolsillo trasero que claramente no tiene cabida en ningún entorno civilizado. ¿Qué necesidad hay de llevar algo así?
Además, entre sus pertenencias apareció una tarjeta intermodal del TIB a nombre de otra persona, lo cual ya levantó las sospechas sobre cómo había llegado a sus manos; podría estar vinculada a algún robo o hurto. La cosa estaba clara: había más detrás de esta historia.
Como resultado de este episodio tan lamentable para nuestra comunidad, se levantaron actas por infracción a la Ley Orgánica de protección de la seguridad ciudadana y se hicieron cumplir las normas cívicas necesarias para preservar el bienestar del vecindario. Y es que sí, aunque algunos quieran tirar esto a la basura como si nada pasara, lo cierto es que nuestros espacios públicos merecen ser respetados. La Policía Local seguirá vigilante para asegurar que la convivencia en la plaza no se vea comprometida nuevamente.

