La tarde de este lunes, el bullicio habitual de Santa Ponça se vio interrumpido por una escena alarmante. Un Ford Ka, ese viejo amigo negro que tantos recuerdos trae, ardía en llamas en plena calle Gran Via del Port. La conductora, afortunadamente, pudo salir del vehículo por su propio pie y no dudó en avisar a los servicios de emergencias al ver cómo el humo comenzaba a salir del motor.
Un fuego que se propagó rápidamente
Los hechos tuvieron lugar alrededor de las 16:00 horas, justo frente al número 32 de la mencionada calle. Según relatan los bomberos de Mallorca, el humo negro comenzó a brotar del coche sin previo aviso y, en cuestión de segundos, el pequeño automóvil quedó envuelto en llamas. La densa humareda era tan visible que vecinos y curiosos se asomaban para ver qué estaba ocurriendo.
Apenas la mujer logró detenerse y hacer la llamada correspondiente cuando dos camiones bomba llegaron raudos desde el parque de Calvià, acompañados por patrullas de la Policía Local y Guardia Civil. Con agua y espuma hicieron todo lo posible para sofocar las llamas que habían convertido el Ford Ka en un amasijo humeante.
Lamentablemente, el resultado fue devastador: el coche quedó completamente calcinado tras este inesperado incendio. Por suerte, no hubo que lamentar daños personales más allá del susto inicial.

