En una historia que parece sacada de una película de comedia, un turista alemán se convirtió en el protagonista de un auténtico drama económico. Este individuo decidió hacer un simpa monumental, dejando tras de sí una deuda de nada menos que 6.000 euros en un hotel del centro de Palma. ¿Y qué hizo después? Se montó en un ferry y puso rumbo a Barcelona, donde fue finalmente detenido por la Policía Nacional.
Una estrategia bastante arriesgada
La investigación comenzó cuando el responsable del hotel presentó la denuncia, explicando que este cliente había disfrutado de varias consumiciones tanto en el bar como en su habitación. Todo parecía ir bien hasta que llegó el momento de pagar. El hombre intentó prorrogar su estancia sin abonar lo debido, incluso envió una captura de pantalla mostrando un ingreso que nunca existió; ¡pero no coló! El hotel pronto se dio cuenta de que los números no cuadraban.
Aparte del fiasco hotelero, las cosas se complicaron aún más para nuestro protagonista: también había robado un coche de alquiler valorado en 40.000 euros. No contento con llevarse solo unas copas y lujos temporales, decidió ampliar su hazaña a toda velocidad. Los investigadores siguieron sus pasos y descubrieron que había tomado un ferry desde Mallorca hacia Barcelona.
No obstante, la historia tuvo un final predecible: fue arrestado al desembarcar en el puerto catalán. Así que ya saben, amigos: si planean una escapada romántica o simplemente quieren disfrutar del sol balear, asegúrense siempre de tener las cuentas claras. Porque acabar huyendo a otra ciudad por intentar ahorrarse unos euros puede ser todo menos divertido.

