Este martes, en la Audiencia de Palma, se escuchó una historia que nos deja con un nudo en el estómago. Un técnico auxiliar de enfermería, que debería cuidar y proteger a sus pacientes, ha aceptado una condena de un año de cárcel por manosear a una joven danesa que se encontraba completamente inconsciente en Urgencias. La víctima estaba en un estado muy delicado debido a una intoxicación etílica, tumbada y vulnerable, cuando este hombre decidió aprovecharse de ella.
A lo largo del juicio, el acusado se declaró culpable y aceptó indemnizar a la víctima con 5.000 euros por los daños morales causados. Pero no solo eso; tampoco podrá ejercer como sanitario durante los próximos cuatro años. Es indignante pensar que alguien así haya podido estar al cuidado de otros. En esta ocasión, el tribunal consideró las dilaciones indebidas como una circunstancia atenuante.
Un pacto inquietante entre abogados
Los hechos ocurrieron entre las 00:00 y las 11:00 horas del 11 de octubre de 2021. El acusado, un hombre español de 48 años, aprovechó el momento para tocarla en varias ocasiones mientras nadie más estaba presente. Curiosamente, dejaba de hacerlo cuando algún compañero entraba al box donde la joven estaba incapacitada para defenderse.
La Fiscalía había pedido cinco años, pero tras llegar a un acuerdo con la defensa, la pena se redujo a solo un año. El tribunal suspendió la pena bajo ciertas condiciones: pagar la responsabilidad civil en seis meses, no cometer ningún delito durante cuatro años y asistir a un curso sobre educación sexual. Es difícil entender cómo se pueden aceptar acuerdos así cuando hay tanto dolor detrás.

