En un giro inesperado de los acontecimientos, una mujer de 29 años ha sido detenida por la Guardia Civil tras haber engañado y robado a varias ancianas en las localidades de Consell, Sineu y Lloseta. Su forma de operar era un auténtico juego sucio: utilizando métodos como el ‘hurto cariñoso’ o el ‘falso amigo’, se acercaba a sus víctimas con una sonrisa y una falsa identidad, convirtiendo su día a día en una pesadilla.
Un modus operandi calculado
Todo empezaba cuando estas mujeres mayores caminaban solas por la calle. La detenida se hacía pasar por alguien conocido para ganar su confianza. Con una mascarilla quirúrgica que le cubría el rostro, se presentaba como enfermera y les ofrecía masajes, distrayéndolas con cremas y aceites mientras robaba las joyas que llevaban puestas. Una estrategia astuta, pero cruel.
Afortunadamente, las denuncias comenzaron a llegar y la Guardia Civil de Inca no tardó en actuar. Tras meses de investigación y alertas sobre estos robos, lograron identificarla rápidamente. Ahora, esta mujer deberá enfrentarse a seis cargos distintos por hurto y ya tiene un historial delictivo bastante complicado a sus espaldas.
Parece que este capítulo oscuro ha llegado a su fin, pero es un recordatorio de lo vulnerables que pueden ser nuestros mayores en manos de quienes juegan con su confianza.

