La historia que hoy nos llega desde Palma no deja de sorprendernos. Una mujer española, con 75 años a sus espaldas, ha sido denunciada por utilizar la tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida (PMR) de un familiar fallecido. Este familiar, como nos cuentan las autoridades, había muerto en 2022 y su acreditación estaba caducada desde abril del año pasado.
Todo ocurrió el pasado 19 de febrero cuando los agentes del Equipo Comunitario de Proximidad (ECOP) realizaban un control rutinario en el aparcamiento de un centro comercial. Allí encontraron un vehículo estacionado en una plaza reservada y, al revisar la tarjeta expuesta en el salpicadero, se dieron cuenta de que ya no tenía validez. Al investigar más a fondo, descubrieron que el titular había fallecido hace casi un año.
Una infracción con consecuencias
Lo más impactante es que la mujer admitió ante los policías que sabía perfectamente que no podía hacer uso de esa tarjeta sin la presencia del titular y también era consciente de que había caducado. La Policía Local, tras comprobar los hechos, decidió retirar el documento e iniciar el procedimiento correspondiente para denunciarla por una infracción grave según la Ley 8/2017 sobre Accesibilidad en las Illes Balears.
No podemos ignorar lo serio que es este tipo de comportamiento. Como bien han señalado desde la Policía Local, usar indebidamente estas plazas perjudica a quienes realmente las necesitan para poder moverse con libertad. Y aunque hay quienes intentan evadir responsabilidades o jugarse la suerte al volante con estos trucos, es fundamental recordar que cada acción tiene sus consecuencias. Y esta multa podría ser solo el principio para quienes piensan que estas cosas son inofensivas.

