Este sábado por la tarde, los bomberos han tenido que hacer frente a un incendio en dos colchones dentro de la antigua prisión de Palma. La llamada de emergencia llegó minutos antes de las 15:15 horas y, rápidamente, equipos de extinción se desplazaron al lugar junto con patrullas de la Policía Local y el Grupo Operativo de Respuesta (GOR) de la Policía Nacional.
A su llegada, los bomberos encontraron a unas 200 personas ocupando el recinto, un lugar que ha visto días mejores. En cuestión de minutos lograron sofocar las llamas, pero la humareda generada fue suficiente para encender todas las alarmas sobre la peligrosidad del lugar, donde se acumula una gran cantidad de basura. Y es que no es la primera vez que suceden incidentes como este; el pasado fin de semana ya se registraron situaciones similares sin heridos.
La urgencia por encontrar soluciones
El primer teniente de alcalde del Ajuntament de Palma, Javier Bonet, estuvo presente en el mismo sitio justo hace unos días cuando se inició el censo para conocer a fondo quiénes son los que habitan allí. “Estamos intentando que ninguna de estas personas muera calcinada”, declaró con preocupación. Y es que hay un sentimiento colectivo claro: todos sabemos que estos incendios parecen ser provocados intencionadamente.
No podemos ignorar lo preocupante que resulta ver cómo situaciones así se repiten una y otra vez. Es evidente que el consistorio está moviendo ficha para buscar soluciones al antiguo recinto penitenciario. Pero mientras tanto, ¿qué pasa con esas 200 vidas? Es hora de actuar antes de que sea demasiado tarde.

