Era una tarde cualquiera en el Coll d’en Rabassa, pero la tranquilidad del bar se vio interrumpida por un hombre de 71 años que, visiblemente bajo los efectos del alcohol, decidió que no iba a salir sin su cerveza. Así comenzó una historia que muchos presentes no olvidarán fácilmente.
El incidente ocurrió el pasado 22 de febrero, alrededor de las 21:00 horas. La encargada del local, con una sonrisa y un servicio habitual, se encontró ante un cliente problemático que, tras negarle la bebida, reaccionó de forma violenta. En cuestión de minutos, este hombre pasó de ser un cliente más a convertirse en el protagonista de una escena digna de una película.
Una reacción desproporcionada
Al parecer, cuando la encargada se negó a servirle más alcohol, él perdió toda noción y, después de tambalearse un poco y tropezar con una mesa, decidió sacar una navaja de bolsillo para amedrentar tanto a ella como a otros clientes. La imagen era surrealista: gente huyendo despavorida mientras él mostraba su arma como si fuera un trofeo. Una situación completamente inaceptable.
Poco después llegaron los agentes de la unidad de intervención inmediata (UII), alertados por las llamadas desesperadas desde dentro del bar. Al llegar al lugar, se encontraron con la encargada aún temblando y narrando lo sucedido. Y ahí estaba él, cerca del establecimiento; no tardaron mucho en localizarlo y proceder a su detención.
Aparte de la navaja –de siete centímetros– también le encontraron unas tijeras metálicas. Un arsenal que refleja hasta dónde puede llegar alguien cuando sus expectativas sobre una simple cerveza se convierten en rabia desenfrenada.
El resultado fue claro: el hombre fue detenido como presunto autor de un delito de amenazas. Este tipo de comportamientos nos hacen reflexionar sobre cómo algunas personas pueden perder el control por cosas tan triviales como no conseguir lo que quieren. Una lección dura para todos nosotros en esta comunidad.

