La historia que hoy traemos parece sacada de una novela de intriga, pero no, es la cruda realidad que vivimos en nuestras calles. La Policía Nacional ha detenido a un hombre en Palma, un español que pensó que podría salir del atolladero utilizando la matrícula de otro coche, perteneciente a alguien que ya no está con nosotros. Todo esto ocurrió en el poblado de Son Banya, un lugar donde las sorpresas son más comunes de lo que uno podría imaginar.
El pasado lunes por la tarde, durante una operación rutinaria de vigilancia, los agentes se encontraron con un coche parado, su motor aún caliente y su conductor en una actitud sospechosa. Al acercarse, no podían imaginar lo que descubrirían: la matrícula no correspondía al vehículo. Pertenecía a otro coche cuyo dueño había fallecido hace tiempo.
Una excusa poco convincente
Cuando le preguntaron al hombre sobre esta extraña elección, su respuesta fue casi cómica si no fuera tan trágica. Aseguró haber encontrado esa placa días antes en el poblado y decidió ponerla en su vehículo tras perder la suya en un accidente reciente. Pero aquí no acaba la cosa: este individuo ni siquiera tenía carnet de conducir ni seguro obligatorio. Un verdadero despropósito.
No tardaron mucho los agentes en proceder a su detención por falsedad documental y también se le propuso sanción por tener cocaína entre sus pertenencias. Así es como algunos intentan lidiar con sus problemas mientras otros luchamos cada día para hacer las cosas bien. ¿Hasta dónde estaremos dispuestos a llegar para escapar de nuestras responsabilidades?

