La historia comienza una tarde cualquiera en Palma, cuando una mujer colombiana de 31 años se ve envuelta en un pequeño alboroto. La Policía Local, alertada por una disputa entre tres mujeres y un operario de grúa, llega a la calle Francesc Martí i Mora para poner orden. ¿El motivo? Un coche mal aparcado en un vado que estaba a punto de ser retirado.
Un carné que nunca existió
Tras intervenir y mediar entre las partes, el conflicto se resolvió momentáneamente: las mujeres pagaron las tasas pertinentes y recuperaron su vehículo. Pero aquí es donde la cosa se complica. La conductora, visiblemente nerviosa, dice que no tiene su carné a mano y decide mostrarlo desde su móvil. Sin embargo, uno de los agentes pronto nota algo extraño: el apellido en su documento de identidad no coincide con el que aparece en la foto del carné.
La curiosidad de los policías despierta alarmas. Tras revisar la base de datos de la Dirección General de Tráfico, confirman lo que ya sospechaban: esa mujer jamás había obtenido un carné de conducir. Un giro inesperado que deja claro que esta no es su primera vez; ya había tenido problemas similares por falsificación en 2024.
Así, ahora está siendo investigada por delitos graves contra la seguridad vial y falsificación de documentos públicos. Una situación bastante preocupante que nos hace reflexionar sobre la responsabilidad al volante y las consecuencias del fraude.

