El pasado domingo, sobre las 18:15 horas, la vieja cárcel de Palma volvió a ser noticia. No por algo positivo, sino porque se desató otro incendio que nos hace preguntarnos ¿qué está pasando realmente en este lugar? Los Bomberos fueron alertados rápidamente y acudieron al rescate para sofocar el fuego, que había comenzado en una garita en el acceso principal. Esta no era una garita cualquiera; se ha convertido en un auténtico vertedero, donde los inquilinos del recinto han ido acumulando basura y desechos durante años.
Un fuego más entre muchos
Afortunadamente, los Bomberos lograron controlar la situación en poco más de media hora y se marcharon tras asegurar que todo estaba bajo control. Pero esto es solo una parte del drama que rodea a este antiguo centro penitenciario. Apenas 24 horas antes, otro incendio de gran magnitud obligó a evacuar a unas 200 personas que residen allí. En esta ocasión, el fuego se localizó en un área cerrada y alejada de la zona habitada, lo que mitigó un poco el peligro.
Sin embargo, cada uno de estos incidentes añade leña al fuego (y nunca mejor dicho) de una problemática constante: la situación caótica de la cárcel vieja de Palma. Es momento de reflexionar sobre lo que estamos dejando acumular aquí; porque si seguimos así, es cuestión de tiempo que haya un desastre mayor. Y eso es algo que no podemos permitirnos.

