En Porto Cristo, la Policía Nacional ha dado un golpe contundente al desmantelar un activo punto de venta de cocaína que operaba desde una planta baja. La historia se vuelve aún más sorprendente al descubrir que detrás de esta actividad ilegal estaban un hombre de 69 años y su mujer de 64, ambos españoles.
La investigación, que comenzó hace unos meses por parte de la Brigada de la Policía Judicial de Manacor, se activó tras recibir informaciones sobre posibles tráfico de drogas en el domicilio. Así, los agentes llevaron a cabo vigilancia y se dieron cuenta del constante vaivén de compradores que entraban y salían. En solo nueve días, contabilizaron hasta 41 ventas. Una cifra alarmante que revelaba cómo este matrimonio había logrado obtener cerca de 1.000 euros.
Cautela y estrategias en el negocio familiar
A medida que avanzaba la investigación, las artimañas del matrimonio para evadir la ley fueron sorprendentes. El hombre utilizaba su coche Audi A4 para desplazarse entre diferentes puntos donde escondía la droga. Se movía con tal precaución que parecía estar rodando una película policiaca: miraba hacia ambos lados antes de salir, caminaba hasta las esquinas para asegurarse de no ser seguido y conducía lentamente mientras vigilaba su retrovisor como si le fuera la vida en ello.
No apagaba el motor al llegar a su escondite; tan solo hacía una rápida maniobra para recoger lo oculto entre las piedras y regresaba a casa sin detenerse en ningún momento. Allí comenzaba su jornada vendiendo droga como si fuera pan caliente.
Pero no estaba solo en este oscuro negocio. Su mujer desempeñaba un papel crucial: era quien vigilaba mientras él recargaba las existencias o incluso atendía a los clientes cuando ella estaba sola. Vivían en un mundo donde cada día era una lucha constante contra la ley, pero también contra sí mismos.
El pasado 18 de febrero fue el día clave para poner fin a esta historia. La Policía Nacional detuvo al matrimonio y realizó un registro exhaustivo en su hogar, encontrando 14 envoltorios con aproximadamente 7,5 gramos de cocaína y casi 8.000 euros, cuidadosamente escondidos en armarios y bolsillos. Una hucha metálica guardaba más sorpresas: ¡1.162 euros en monedas!
Así es como se desenmascara una trama inquietante justo bajo nuestros pies; una historia real que nos recuerda cómo algunas vidas pueden desviarse hacia caminos peligrosos.

