El pasado 17 de febrero, una tarde que prometía ser tranquila se tornó en un auténtico espectáculo digno de contar. A eso de las 19.15 horas, la Policía Local de Palma recibió varios avisos sobre una mujer que estaba causando revuelo en las cercanías del mercado del Olivar. Esta mujer, una alemana de 46 años y visiblemente ebria, no paraba de insultar a los transeúntes mientras consumía alcohol a plena luz del día.
La situación se descontrola
Pero eso no fue todo. En un giro inesperado, la misma mujer decidió entrar en la Iglesia de Sant Miquel, donde su comportamiento agitado y violento continuó provocando incidentes. Los policías llegaron al templo tras recibir otro aviso y rápidamente le pidieron que saliera. Sin embargo, cuando comprobaron su identidad, descubrieron que tenía dos órdenes de búsqueda y detención: una por un delito contra la seguridad vial en Palma y otra por acoso en Manacor.
La cosa se complicó más aún cuando los agentes decidieron trasladarla bajo custodia policial al hospital Son Espases debido a su estado. Al día siguiente, ya con el alta médica bajo el brazo, fue llevada a comisaría para iniciar los trámites necesarios antes de ser presentada ante el juzgado correspondiente.
Es impresionante cómo una simple noche puede dar paso a situaciones tan surrealistas como esta. Nos recuerda que entre nosotros pueden ocurrir cosas inesperadas y que siempre hay historias detrás de cada esquina.

