Daniel Mederos, un hombre que vivió una experiencia aterradora, decidió no dejar pasar la oportunidad de agradecer a aquellos que le salvaron la vida. El pasado 29 de enero su mundo dio un vuelco inesperado cuando, al volante de su coche en Palma, sufrió un ictus que lo dejó en una situación crítica. Recuerda con claridad cómo ese instante estuvo lleno de miedo e incertidumbre; uno no sabe lo que está pasando, pero el cuerpo siente que algo muy grave ocurre.
Un momento decisivo y unos héroes anónimos
Fue entonces cuando dos agentes de la Policía Nacional, Fernando y Rubén, se percataron de sus gestos desesperados desde la orilla del Camí de la Vileta. Sin pensarlo dos veces, se acercaron y encontraron a Daniel balbuceando y con problemas para moverse. Al ver su estado, llamaron urgentemente a una ambulancia y comenzaron a brindarle asistencia: «Su intervención fue mucho más que cumplir con su deber; fue cercanía y apoyo en un momento límite», escribe Daniel en su emotiva carta.
No solo los policías jugaron un papel crucial; también el equipo sanitario del hospital Son Espases le ofreció esa tranquilidad vital. «Mi gratitud se extiende hacia todos ellos», expresa el agradecido Daniel. Recordando cómo cada minuto cuenta en situaciones así, destaca la profesionalidad del personal médico que le atendió: «Desde urgencias hasta neurología, todos demostraron estar perfectamente coordinados».
Después de una semana ingresado y rodeado por personas que mostraban comprensión y calidez hacia él, decidió hacer algo especial. A casi un mes del incidente, volvió a la Jefatura Superior para dar las gracias personalmente a esos héroes anónimos que habían estado a su lado en uno de los momentos más difíciles de su vida: «Me siento afortunado por haber recibido tanta dedicación», concluye esta conmovedora misiva cargada de gratitud.

