En una noche que prometía ser tranquila, Pere Garau se convirtió en el escenario de un suceso inquietante. Un hombre colombiano de unos 30 años, armado con una navaja de diez centímetros, decidió amenazar a un viandante y lo persiguió por varias calles. La tensión se palpaba en el aire cuando, alrededor de la medianoche del lunes, el 091 recibió una llamada que alertaba sobre dos hombres discutiendo acaloradamente cerca de la plaza del Mercat.
El momento del ataque
La situación se tornó aún más peligrosa cuando uno de ellos fue descrito como portador de una navaja. Las patrullas del Grupo de Atención al Ciudadano no tardaron en llegar al lugar y se encontraron con un vecino visiblemente alterado. Este les contó cómo, mientras paseaba despreocupado, un desconocido comenzó a increparle con la intención clara de pelear.
En medio del forcejeo, la víctima decidió que era hora de escapar. Pero su atacante no estaba dispuesto a dejarlo ir tan fácilmente; sacó la navaja y comenzó a agredirlo. En ese intercambio violento, el agredido terminó con varios cortes en la mano. Desesperado por salvarse, corrió hacia un bar cercano donde pidió ayuda a los agentes.
Los policías actuaron rápidamente realizando batidas por los alrededores y localizaron al sospechoso poco después. Lo encontraron todavía empuñando la navaja, así que le ordenaron que arrojara el arma al suelo. Sin embargo, el individuo ignoró las órdenes y continuó mostrando actitudes agresivas.
Fue entonces cuando los agentes decidieron intervenir usando la fuerza mínima necesaria para reducirlo y lograr desarmarlo. Finalmente, este hombre fue arrestado por resistencia, desobediencia a la autoridad, y amenazas graves. Tras su detención, fue llevado a las dependencias policiales correspondientes mientras todos respiraban aliviados tras esta peligrosa situación.

