Imagina la escena: son las 3:45 de la madrugada del 15 de febrero y la calle Aragón se convierte en el escenario de un accidente que deja a todos boquiabiertos. Un hombre, español y de 52 años, se ha saltado todas las normas y ha acabado arrancando un semáforo de cuajo. Pero eso no es todo; cuando los agentes llegaron, descubrieron que su estado era alarmante.
La Policía Local de Palma recibió el aviso por parte de la Base del 092 y rápidamente enviaron a su Unidad de Vehículos de Accidentes (UVAC) para hacerse cargo. Al llegar al lugar, lo que encontraron fue un turismo destrozado y un semáforo tirado por los suelos. El conductor estaba fuera del coche, claramente desorientado y con síntomas evidentes de haber estado bebiendo.
Una prueba que habla por sí sola
Los agentes no tardaron en someterlo a la prueba de etilometría. ¿El resultado? Nada menos que 0,84 miligramos por litro, es decir, ¡tres veces más que lo permitido! Según relatan los testigos y según la reconstrucción hecha por los policías, el hombre perdió el control mientras circulaba y terminó estampándose contra el semáforo.
No solo fue su coche al depósito municipal; también le informaron sobre su condición como investigado no detenido. Y así queda claro que nuestras calles merecen más respeto. Este tipo de imprudencias nos afectan a todos, ¡y no podemos permitir que sucedan!

