El pasado jueves, en el corazón de Coll d’en Rabassa, se vivió una escena desgarradora. Un hombre polaco de 47 años perdió la vida tras recibir dos descargas de una pistola táser durante una intervención policial que ha dejado a todos con muchas preguntas. Mientras el grupo de Homicidios de la Policía Nacional trabaja sin descanso para esclarecer lo sucedido, los detalles comienzan a salir a la luz.
Aún estamos a la espera del resultado de la autopsia, pero desde ya, los investigadores han comenzado a revisar las imágenes grabadas automáticamente por las pistolas eléctricas. Este visionado, realizado el viernes por la mañana, busca entender qué llevó a los policías a utilizar este método para controlar al hombre, quien estaba muy alterado y destrozando su propio hogar.
Una situación desesperada
Todo ocurrió cuando el hombre comenzó a lanzar objetos y mostrar una actitud amenazante. La grabación se activó justo en el momento en que los agentes desenfundaron sus armas; un indicativo claro de que las cosas estaban fuera de control. Lo más impactante es que todas las táseres presentes se activaron al mismo tiempo, brindando así una visión integral del caos que reinaba en esa vivienda.
No solo se revisan las imágenes. Todos los policías involucrados han sido llamados para dar su versión sobre lo ocurrido. Ellos aseguran haber sentido un peligro inminente por la situación del hombre y están convencidos de haber hecho lo correcto ante lo inesperado y trágico.
Aunque todo parece indicar que su actuación fue justificada, aún queda mucho por saber. La relación entre las descargas eléctricas y el posible consumo de sustancias sigue siendo un punto clave en esta investigación. Según información recopilada, el hombre sufrió un brote psicótico tras consumir cocaína antes de perder el control total y comenzar a destrozar su hogar donde estaban sus tres hijos pequeños.
La madre no estaba presente; había salido de viaje dejando a los niños al cuidado del hogar. Fue una vecina quien escuchó ruidos extraños y decidió refugiarles mientras llegaban los servicios policiales alrededor de las 4:15 am. Cuando llegaron los agentes, encontraron un plato con droga en uno de los rincones que servía como trastero.
Pese a sus 140 kilos y 1,90 metros de altura, el hombre mostró resistencia incluso cuando intentaron calmarlo. Ante su agresividad, no quedó otra opción que usar la táser para evitar una tragedia mayor. Sin embargo, esto desencadenó algo inesperado: perdió el conocimiento y entró en parada cardiorrespiratoria.
Los mismos agentes intentaron reanimarle mientras esperaban la llegada del servicio médico, pero nada pudo hacerse para salvarle. Esta historia nos deja con un profundo dolor e incertidumbre sobre cómo situaciones cotidianas pueden volverse tan peligrosas en un instante.

