El pasado martes, una sala del tribunal de Vía Alemania se convirtió en el escenario de un relato desgarrador. La Fiscalía ha puesto sobre la mesa la dura realidad que vive una mujer tras ver cómo su intimidad fue expuesta sin su consentimiento. El acusado, un hombre que compartió momentos íntimos con ella, enfrenta ahora un año de prisión por haber colgado en internet tres vídeos sexuales que grabaron juntos cuando eran pareja.
Un descubrimiento doloroso
La víctima, visiblemente afectada y pidiendo un biombo para no tener que cruzar miradas con su ex, relató cómo se enteró de la situación: «Me dijeron amigos y gente cercana que había vídeos míos circulando en páginas porno». Imagínense el horror; esa sensación de vulnerabilidad y humillación al saber que lo más privado ha sido tirado a la basura.
En el juicio, el acusado trató de defenderse alegando que ella le dio permiso para grabar. «En uno de los vídeos me decía ‘al final los vamos a tener que colgar'», comentó. Sin embargo, las palabras de la mujer cuentan otra historia; según ella, solo uno de los tres clips fue filmado con su consentimiento. “Siempre le pedía que borrara lo grabado después”, recordó con tristeza. “Me decía que era para él”, añadió.
La situación se tornó aún más complicada cuando uno de esos vídeos se volvió viral en su localidad. La angustia creció al escuchar comentarios como: «Espero que no hayas sido tú» entre sus amigos. ¿Quién puede imaginar lo devastador que es caminar por la calle sintiendo ese peso? Hasta su propia familia terminó viendo esas imágenes; “No hay derecho”, lamentaba entre lágrimas.
La Fiscalía no solo pide justicia con un año tras las rejas para el acusado, sino también una indemnización de 1.000 euros por los daños morales causados a esta mujer valiente que decidió alzar la voz y contar su historia. Por otro lado, el abogado del procesado busca su absolución mientras todos esperan el veredicto final.

