En una historia que nos deja helados, un youtuber ha sido condenado a nueve años de cárcel por secuestrar y extorsionar a un menor durante un mes en Palma. Imagina recibir amenazas tan brutales como: «te voy a meter diez tiros cuando salga de la cárcel». Eso fue lo que le dijo este individuo a su víctima, quien solo tenía 14 años.
La trama se desarrolla en marzo de 2021, cuando la víctima estaba disfrutando con sus amigos cerca del McDonald’s de Son Rapinya. Sin embargo, todo cambió cuando Patrón Cortés, el youtuber involucrado, se acercó con otros cómplices. Conociendo la situación económica del menor, decidieron usarla para chantajearlo bajo el pretexto de recuperar un móvil robado. La situación escaló rápidamente hasta convertirse en una pesadilla: el joven fue llevado a una zona apartada donde recibió amenazas directas sobre su vida y la de su familia.
Un ciclo de terror incesante
Aterrorizado, el adolescente les entregó 600 euros que había ahorrado con mucho esfuerzo. Pero esto no fue suficiente; los acosadores continuaron pidiendo más dinero mientras lo mantenían bajo presión constante. A medida que las semanas pasaban, Patrón Cortés no dudaba en usar el miedo como herramienta, incluso disparándole con una pistola de balines para mantenerlo sumido en el terror.
Los mensajes se multiplicaron: cada vez que creía haber acabado con esta pesadilla, el youtuber encontraba una nueva excusa para contactarle. El menor llegó al punto de borrar perfiles e incluso aplicaciones solo para intentar liberarse del acoso; pero la amenaza siempre regresaba como sombra implacable.
Fue tras varios días atormentados que finalmente encontró valor para contarle todo a su hermano mayor y luego a su padre. La denuncia dio pie a una investigación policial donde varios implicados fueron detenidos. Lo impactante es cómo esta experiencia dejó cicatrices profundas en el niño: perdió peso drásticamente y tuvo que comenzar terapia por estrés postraumático.
Este caso nos recuerda la importancia de hablar sobre lo que sucede y buscar ayuda ante situaciones así. Nadie debería vivir con miedo ni ser víctima del abuso por parte de otros. Las autoridades están ahí para protegernos, pero también debemos ser valientes al alzar la voz.

