La tranquilidad de la madrugada del 5 de febrero se vio interrumpida en Pere Garau por un suceso que podría haber terminado mucho peor. Eran alrededor de las 01:20 horas cuando un vecino, al escuchar el sonido desgarrador de cristales rompiéndose, decidió asomarse a la calle. Lo que vio lo dejó helado: un hombre se movía furtivamente alrededor de una furgoneta con la luna trasera hecha añicos.
Sin pensarlo dos veces, el buen samaritano llamó al 092, y así comenzó la intervención de la Policía Local de Palma. En cuestión de minutos, varias unidades de la Unitat Nocturna (UNOC) ya estaban patrullando el área, buscando al sospechoso. No tardaron en encontrar otro vehículo también dañado en la calle Reis Catòlics. La tensión aumentaba mientras los agentes seguían su búsqueda.
Detención y pruebas contundentes
Poco después, los policías dieron con el joven en la plaza Miquel Dolç. Tras realizarle un registro, descubrieron un guante y una broca de metal llena de residuos de vidrio escondidos en su chaqueta. Todo apuntaba a que estaba metido hasta el cuello en intentos de robo. Por supuesto, no pasó mucho tiempo antes de que fuera detenido como presunto autor del delito.
A veces nos preguntamos qué lleva a alguien a intentar robar lo ajeno. Este caso es solo uno más que nos recuerda que nuestra comunidad necesita estar alerta y cuidarse mutuamente.

