La escena era digna de una película de terror. En una tranquila zona de Ponent, en Palma, un hombre se asomaba a su ventana blandiendo un hacha y lanzando amenazas a diestro y siniestro. La situación alarmó a los vecinos, que no dudaron en dar la voz de alarma. Era el pasado jueves cuando varios agentes de la Policía Nacional llegaron al lugar tras recibir las inquietantes llamadas.
Los policías, con el corazón en un puño pero decididos a hacer su trabajo, se encontraron con un panorama caótico. El hombre, mostrando una actitud violenta, parecía dispuesto a todo. Hasta tuvieron que desenfundar sus armas por si la cosa se complicaba más. Pero afortunadamente, gracias a su profesionalidad y sangre fría, lograron neutralizarlo sin necesidad de recurrir al uso de sus armas.
Una incautación sorprendente
En la intervención no solo se detuvo al sospechoso; también fue posible requisarle una auténtica colección de armamento: desde un fusil hasta arpones y otras herramientas peligrosas que podrían haber causado estragos en manos equivocadas. ¿Qué pasaría si esto hubiera continuado? Por fortuna, el peligro estaba controlado.
Para finalizar esta historia surrealista, el hombre fue trasladado a un centro hospitalario para someterse a una evaluación psiquiátrica. Lo que pudo ser una tragedia terminó siendo un ejemplo claro de cómo la comunidad puede contar con sus fuerzas del orden cuando más lo necesita.

