La tranquilidad de Manacor se vio sacudida el pasado miércoles, cuando tres hombres de nacionalidad colombiana decidieron que no podían contener su rabia y optaron por la violencia. Todo comenzó con una discusión entre ellos y un vecino, que al recoger a su hija del colegio jamás imaginó que esa mañana cambiaría por completo.
Un ataque inesperado
Al encontrarse con los tres varones en plena calle, el hombre trató de ignorar los insultos y amenazas. ¿Qué otra opción tenía si estaba con su pequeña? Sin embargo, apenas diez minutos después, el sonido de gritos lo hizo regresar a casa. Mirando por la ventana, quedó helado al ver cómo esos mismos individuos estaban golpeando la puerta con toda su fuerza. Con cada golpe resonaba un claro mensaje: no iban a parar.
Y así fue como lograron romper varios cristales hasta conseguir abrir la puerta. Una vez dentro, uno de ellos empuñaba un cuchillo mientras los otros comenzaban a propinarle una paliza brutal: puñetazos, patadas… Un verdadero desahogo de ira que dejó al agredido gravemente herido y necessitado de atención médica urgente.
Después de su escapada en coche, la Policía Nacional tuvo conocimiento del hecho gracias a la denuncia interpuesta por la víctima. Actuaron rápido y montaron un operativo para dar con ellos. Y sí, sobre las 10 de la noche, los presuntos agresores decidieron presentarse en comisaría como si nada hubiera pasado; allí reconocieron haber tenido una fuerte discusión esa mañana. Pero las manchas de sangre en sus camisetas y las heridas en sus manos hablaban más que sus palabras.
Este incidente nos recuerda lo frágil que puede ser nuestra seguridad cotidiana y lo necesario que es unirnos como comunidad para rechazar este tipo de actos violentos. No podemos permitir que estas situaciones se conviertan en algo normal.

