En una noche que prometía ser tranquila, el interior de un bar en Palma se convirtió en el escenario de un violento enfrentamiento. Todo comenzó con una discusión entre cinco hombres, originarios de Bolivia, que rápidamente escaló a golpes y caos. Los destrozos fueron tales que el propietario del local estimó los daños en más de 5.000 euros.
A finales de octubre, estos individuos no solo intercambiaron palabras airadas; también decidieron lanzar botellas de cerveza como si fueran proyectiles, rompiendo la nevera, cuatro sillas, dos mesas y fracturando tanto la puerta principal como las ventanas del lugar. Fue un espectáculo bochornoso para los clientes presentes.
Investigación y arresto
La dueña del bar no se quedó con los brazos cruzados y alertó a la Policía Nacional sobre lo sucedido. Gracias al trabajo del Grupo de Distrito Centro, tras semanas de investigación y recopilación de pruebas, finalmente pudieron identificar y detener a los responsables el pasado lunes. Una situación que nos hace preguntarnos: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar por un par de palabras mal dichas? Este tipo de incidentes ponen en evidencia una falta de respeto alarmante hacia el esfuerzo y dedicación que implica tener un negocio.

