La mañana del miércoles fue testigo de un nuevo capítulo en la historia del tráfico de drogas en Son Servera. La Guardia Civil, con su instinto afilado, arrestó a dos hombres que ahora han pasado a la órbita judicial. Este jueves, bajo el sol radiante de Manacor, se presentaron ante el juez y, para sorpresa de muchos, quedaron en libertad.
Asistidos por el abogado Miguel Ángel Ordinas, ambos decidieron no abrir la boca; se acogieron al derecho a no declarar. Pero aquí no acaba la cosa: como parte de las medidas cautelares, tendrán que firmar cada 5 del mes en el juzgado y se les prohíbe salir del país. Por otro lado, el tercer implicado en este embrollo –un hombre de 48 años– también pasó por los juzgados tras ser acusado de blanqueo de capitales, aunque él salió libre casi al instante.
Investigación y descubrimientos
Todo esto es fruto de una investigación llamada ‘Bakea Artà’, que comenzó hace semanas cuando la Guardia Civil empezó a recibir rumores sobre un punto caliente de venta de droga en una casa local. Tras obtener luz verde del juzgado, lanzaron un operativo que culminó con un registro exhaustivo.
¿Y qué encontraron? De todo: cocaína, hachís y marihuana estaban entre los productos incautados. Además, una báscula precisa para medir dosis perfectas, dos teléfonos móviles caros como para llamar a Hollywood y hasta un ordenador portátil junto con dos vehículos listos para competir.
Los detenidos, uno de 35 años y otro de 38 años, fueron acusados directamente por tráfico de drogas mientras que su compañero mayor se enfrentaba a cargos más serios. Aunque ya están fuera del juego legal por ahora, esta historia está lejos de terminar.

