El pasado 25 de enero, la noche se tornó un poco más inesperada en las calles de Palma. En un control rutinario, la Policía Local dio el alto a un coche que había cometido una infracción de tráfico. Al volante, un hombre español de 33 años decidió jugar a ser otra persona, intentando así evadir las garras de la ley.
Una farsa que no cuela
Era alrededor de las 21:10 cuando los agentes del Grupo de Actuación Preventiva (GAP) se toparon con este conductor nervioso que, al ser interrogado, aseguró no tener su documentación a mano. En lugar de eso, mostró una foto del DNI de otro individuo y clamó que era él. ¿Quién se lo creería?
La actitud inquieta del hombre y sus respuestas inconsistentes encendieron las alarmas entre los policías. No tardaron en descubrir dentro del vehículo algunos útiles para consumir drogas, algo que complicaría aún más su situación. A pesar de esto, el sospechoso se negó rotundamente a someterse a una prueba de detección de drogas.
Finalmente, ante su negativa a identificarse correctamente y tras llevarlo a comisaría, lograron averiguar quién era realmente. Y ahí vino la sorpresa: pesaba sobre él una orden de detención e ingreso en prisión. Como si fuera poco, nunca había tenido licencia para conducir. Un intento fallido que nos recuerda lo complicado que puede ser escapar del destino.

