En un giro sorprendente, la Policía Nacional ha detenido en Palma a un joven de 22 años que llevaba meses escondido. Este mallorquín, reclamado por las autoridades belgas desde mayo, es acusado de estar detrás de una veintena de robos en viviendas, algunos llevados a cabo con violencia. La historia comienza entre septiembre y octubre de 2024, cuando el sospechoso, junto a tres cómplices, aterrorizó diversas localidades en Bélgica.
El chico ya había sido arrestado anteriormente, en febrero de 2025, pero fue liberado por un juez madrileño mientras se tramitaba su extradición. Desde entonces, había desaparecido del mapa. Sin embargo, el pasado viernes decidió relajarse y salir a tomar algo al bar del barrio de es Rafal. Fue ahí donde varios agentes de los ‘zeta’ lo reconocieron y no dudaron en proceder a su detención.
Una banda peligrosa
Este joven formaba parte de una organización criminal compuesta por cuatro personas: dos chilenos y otro mallorquín. Uno de ellos ya está preso en Suiza. Según cuentan fuentes cercanas al caso, la banda es responsable de hasta 26 robos en varias zonas belgas y usaron armas para lograr sus objetivos más oscuros.
La investigación policial belga condujo rápidamente al arresto de la mujer que formaba parte del grupo y después a los otros hombres. Pero el protagonista de esta historia se había escapado hasta ahora; incluso cuando se emitió una Orden Europea de Detención para facilitar su entrega a Bélgica. Tras varios intentos fallidos para citarlo, finalmente fue atrapado el viernes pasado.
Ahora enfrenta nuevamente su ingreso a prisión mientras se decide sobre su extradición hacia el país del Benelux. Una saga criminal que parece tener nuevos capítulos por escribir.

