En el corazón de Palma, un caso escalofriante ha dejado a todos boquiabiertos. Un hombre, acusado de violar a su propia hija de solo 3 años y contagiarle gonorrea, se presenta en la Audiencia con una defensa que muchos consideran inaceptable. Este lunes, mientras las miradas atónitas se centraban en él, soltó palabras que hielan la sangre: «Nunca le toqué con mi pene». Pero, ¿quién puede creer eso después de lo que ha sucedido?
La angustia de una madre y el dolor de una niña
La madre, separada del procesado, relató con lágrimas cómo fue el momento en que se enteró del contagio. Recordemos que ella le preguntó a su pequeña «¿Quién te ha hecho daño?» y la respuesta fue devastadora: «Papá». No hay vuelta atrás. El hombre enfrenta ahora una dura pena: 15 años tras las rejas es lo que pide el fiscal.
Su defensa intenta justificar lo injustificable alegando problemas de higiene personal. Él mismo admitió ser “muy dejado” al cuidar su limpieza. ¿Acaso es esto suficiente para explicar lo ocurrido? Su relato parece más un intento desesperado por escapar que una verdadera aclaración.
A medida que se desarrollaba el juicio, varios expertos dejaron claro algo fundamental: esta enfermedad no llega por compartir toallas ni baños juntos; implica contacto íntimo. Dos pediatras y forenses corroboraron esto ante el tribunal, dejando al acusado sin argumentos sólidos.
Los hechos ocurrieron en octubre de 2022, entre las cuatro paredes del hogar donde ambos convivían. Aprovechando momentos a solas con su hija, cometió actos inimaginables y le transmitió una enfermedad venérea que sabía que tenía. La pequeña tuvo que someterse a un tratamiento médico durante casi un año; una experiencia traumática para alguien tan inocente.
Y ahora, tras todo este horror, esa niña muestra signos evidentes de trauma: ya no quiere estar cerca de su padre. La realidad es cruda y aterradora; estamos hablando de vidas destrozadas por acciones incomprensibles.

