En una jornada del pasado 20 de enero, el barrio de Foners fue escenario de una detención que ha dejado a más de uno con la boca abierta. La Policía Local de Palma, cumpliendo con su deber de colaborar con la Administración de Justicia, se puso manos a la obra para localizar a un hombre que había estado esquivando las órdenes judiciales. Este individuo, un boliviano de 27 años, no solo tenía una, sino dospedidos pendientes sobre su cabeza.
Una tarde cualquiera en Foners
A las 16:00 horas, los agentes lograron dar con su paradero en la calle Joan Alcover. Tras varias investigaciones y algo de paciencia, finalmente lo encontraron. Cuando le mostraron sus documentos y le informaron acerca de sus problemas legales, el rostro del joven debió ser un poema; debía saber que no podía seguir escapando.
Las órdenes que pesaban sobre él eran serias: una relacionada con el incumplimiento de una condena por violencia de género, y otra por conducir sin tener licencia. Según explicaron los policías, todo había comenzado tras una intervención anterior del detenido que llamó la atención de las autoridades.
Así que, sin más dilación y siguiendo los procedimientos establecidos, se procedió a su arresto. Después vino el traslado a comisaría para formalizar el atestado correspondiente y ponerlo a disposición judicial. En definitiva, esta historia nos recuerda que aunque algunos intenten tirar a la basura las reglas y normas sociales, siempre habrá alguien vigilante listo para hacer justicia.

