La noche del martes se tiñó de luto cuando un tren de Rodalies chocó contra un muro de contención que se había desplomado sobre la vía entre Gelida y Sant Sadurní d’Anoia, en Barcelona. En este trágico accidente, el maquinista perdió la vida y 37 personas resultaron heridas, cinco de ellas con lesiones graves. Todo esto sucedió mientras la región lidia con las intensas lluvias que han azotado a varias comunidades.
Un luto nacional y exigencias de seguridad
Este nuevo siniestro llega en un momento especialmente delicado para España, ya que los equipos de rescate aún trabajan en el lugar del accidente ocurrido en Adamuz (Córdoba), donde 42 personas perdieron la vida. La comunidad está profundamente afectada, sobre todo tras conocerse la muerte de David Cordón, padre del jugador del Getafe Davinchi, quien también estuvo involucrado en el siniestro cordobés.
No podemos dejar pasar por alto las palabras del sindicato Semaf, que ha convocado una huelga urgente para exigir cambios inmediatos en la seguridad ferroviaria. Ellos piden responsabilidades penales para quienes deben velar por nuestra seguridad. ¿Es tan difícil garantizar que nuestros trenes sean seguros? La frustración es palpable entre los trabajadores y pasajeros.
En medio de esta tormenta emocional, Adif ha decidido levantar las limitaciones de velocidad en la línea AVE entre Madrid y Barcelona tras revisar el tramo afectado. Pero ¿es eso suficiente? El maquinista fallecido en el accidente tenía solo 28 años y estaba en prácticas; una tragedia que nos recuerda lo frágil que puede ser la vida.

