El pasado 13 de enero, sobre las 2.35 de la madrugada, Palma se convirtió en escenario de una situación alarmante. Una taxista, que solo quería llevar a su cliente a su hotel, se encontró atrapada en un intento de robo que desafió toda lógica y humanidad.
Un viaje que se tornó peligroso
Todo comenzó como cualquier otro servicio. Un hombre pide un taxi en el centro y se sube sin mayores problemas. Pero pronto el ambiente cambia: le confiesa a la conductora que no lleva dinero y ella, con buen sentido, le ofrece devolverle al punto de partida. ¿Y qué hace él? Se pone nervioso y decide reaccionar de la peor manera posible.
Agarrando a la mujer del cuello desde el asiento trasero, intenta arrebatarle lo que había ganado ese día. La valentía de esta taxista brilla cuando lucha por defenderse; sin embargo, el hombre no se detiene ahí. La agredida tuvo que salir del coche para escapar del ataque que se intensificaba.
Afortunadamente, la mujer logró pedir ayuda mediante una llamada grupal a otros taxistas. En cuestión de minutos, sus compañeros llegaron al rescate y lograron retener al agresor hasta que llegó la Policía Nacional. Mientras tanto, ella estaba visiblemente afectada por lo ocurrido.
No solo intentó robarle su recaudación; además le había quitado su chaqueta. Cuando los agentes llegaron y revisaron al atacante, confirmaron que efectivamente llevaba consigo la prenda robada.
A pesar de la resistencia del hombre ante las autoridades e incluso sus excusas sobre haber sido víctima de un robo previamente, quedó claro quién era realmente el delincuente aquí. La valiente taxista fue trasladada al hospital para recibir atención médica antes de presentar su denuncia.
Esta historia nos recuerda lo valientes que pueden ser aquellos que trabajan cada día para ganarse la vida y cómo deben enfrentarse a situaciones desesperadas con coraje.

