En un gesto conmovedor de solidaridad y luto, la comunidad mallorquina se unió para recordar a las víctimas de la tragedia en Córdoba. Todo comenzó con un emotivo minuto de silencio en el Consolat de Mar, donde se dieron cita representantes de todas las fuerzas políticas e instituciones. La presidenta del Govern, Marga Prohens, visiblemente afectada, expresó su pésame y agradeció el trabajo heroico de los servicios de emergencia. «Estamos todos unidos en este dolor que abarca toda España», dijo con voz temblorosa.
Un aplauso entre trenes
No solo fue en el Consolat donde resonó la tristeza; más tarde, en la Estación Intermodal, los trabajadores de Serveis Ferroviaris se congregaron para rendir homenaje. El silencio fue interrumpido por un cálido aplauso, una muestra palpable del impacto que esta tragedia ha tenido en todos nosotros. Ricardo Más, presidente del comité de empresa, reflexionaba sobre lo ocurrido: «Nos duele porque nos sentimos identificados. Estos eran nuestros compañeros y viajeros». Sin embargo, también surgían preocupaciones sobre la seguridad ferroviaria: ¿qué pasará si esto puede suceder con Alta Velocidad? Pero hoy no era momento para especulaciones; era un día para recordar y estar al lado de quienes sufren.
Las conversaciones entre los presentes giraban en torno a las circunstancias que llevaron al descarrilamiento. Muchos coincidían en que la fatalidad jugó un papel importante esa fatídica tarde. Alfredo Gutiérrez, maquinista afectado emocionalmente por el acontecimiento, mencionaba que desde el primer instante se había descartado cualquier fallo humano. «La seguridad es lo primero», enfatizaba Ricardo Más mientras miraba hacia el horizonte con expresión pensativa.

