En menos de 24 horas, la Policía Nacional ha logrado dar un golpe al tráfico de drogas en dos puntos conflictivos de Palma: Son Banya y Son Gotleu. La historia comienza un martes por la mañana, cuando varias patrullas del Grupo Operativo de Respuesta (GOR) se adentran en el poblado chabolista. Allí, al sonar la alarma, algunos se dan a la fuga como si los persiguiera el diablo, escondiéndose en las casas cercanas. Pero no todos logran escapar; uno de ellos cae en manos de los agentes.
En el interior de un punto caliente para la venta de sustancias ilegales, se hallaron cantidades significativas de droga: desde cocaína hasta hachís y marihuana. También había una balanza de precisión y dinero listo para ser contado. El detenido intentó justificar su presencia diciendo que solo cuidaba coches ajenos, pero lo cierto es que estaba más implicado de lo que quería admitir.
Una segunda detención por sorpresa
Poco después, alrededor de las tres de la madrugada, otra patrulla detecta una furgoneta que circulaba sin luces y desafiando semáforos rojos como si no hubiera un mañana. Al darle el alto, los agentes revisan a sus ocupantes y descubren que uno llevaba escondido en su pantalón pastillas de éxtasis, dosis variadas de cocaína e incluso una piedra de metanfetamina junto con marihuana. ¡Un auténtico arsenal!
El segundo ocupante no salió mucho mejor parado; aunque tenía solo unas pocas dosis entre manos, fue propuesto para sanción bajo la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana. Este par evidencia una realidad preocupante: el tráfico de drogas sigue siendo una sombra sobre nuestras calles. Y mientras tanto, nosotros seguimos preguntándonos qué más se necesita para poner fin a esta situación.

